Historia de World of Warcraft

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Re: Historia de World of Warcraft

Mensaje  Kärzas el Miér Jun 17, 2009 12:22 am

El nacimiento del rey Exánime

Ner'zhul y sus seguidores entraron en el Vacío Abisal, el plano etéreo que conecta a todos los mundos repartidos por la Gran Oscuridad. Por desgracia, Kil'jaeden y sus demoníacos sirvientes los estaban esperando. Kil'jaeden, que había jurado vengarse de Ner'zhul por su orgulloso desafío, partió en pedazos el cuerpo del viejo chamán, poco a poco. Mantuvo su espíritu vivo e intacto para que fuera dolorosamente consciente del terrible desmembramiento de su cuerpo. Aunque Ner'zhul le rogó al demonio que liberase su espíritu y le dejara morir, el demonio le respondió cruelmente que el Pacto de Sangre que habían hecho hace mucho todavía los vinculaba y que todavía tenía un propósito al que servir.

El fracaso de los orcos al conquistar el mundo para la Legión Ardiente obligó a Kil'jaeden a crear un nuevo ejército para sembrar el caos por los reinos de Azeroth. Este nuevo ejército no caería presa de las mismas absurdas rivalidades y luchas internas que habían plagado a la Horda. Deberían ser implacables y solo pensar en su misión. Esta vez, Kil'jaeden no podía permitirse fracasar.

Manteniendo al espíritu de Ner'zhul en un éxtasis inerme, Kil'jaeden le dio una última oportunidad para servir a la Legión o sufrir el tormento eterno. Una vez más, Ner'zhul aceptó, temerariamente, el pacto con el demonio. Su espíritu fue colocado en un bloque de hielo duro como el diamante recogido en los lejanos confines del Vacío Abisal y particularmente tallado. Encerrado dentro de su congelado cascarón, Ner'zhul sintió cómo su conciencia se extendía diez mil veces. Alterado por los poderes caóticos del demonio, se convirtió en un ser espectral de poder incalculable. En ese momento, el orco conocido como Ner'zhul fue destrozado para siempre y nació el rey Exánime.

Los caballeros de la muerte y los seguidores de los Sombraluna leales a Ner'zhul también fueron transformados por las caóticas energías del demonio. Los malvados lanzadores de hechizos fueron destrozados y reconstruidos como exánimes esqueléticos. Los demonios se querían asegurar de que incluso muertos, los seguidores de Ner'zhul le seguirían sirviendo sin cuestionarlo.

Cuando el momento fue el adecuado, Kil'jaeden explicó la misión para la que había creado al rey Exánime. Ner'zhul debía extender una plaga de muerte y terror a lo largo de Azeroth que borraría para siempre a la civilización humana. Todos aquellos que murieran por la terrible plaga se alzarían como no-muertos y sus espíritus estarían unidos a la férrea voluntad de Ner'zhul para siempre. El demonio le prometió al antiguo chamán que si tenía éxito en la oscura misión de eliminar a la humanidad del mundo, quedaría libre de su maldición y recibiría un nuevo cuerpo, sano, para habitarlo.

Aunque Ner'zhul estuvo de acuerdo y parecía ansioso por jugar su papel, Kil'jaeden seguía escéptico respecto a las lealtades de su peón. Manteniendo al rey Exánime sin cuerpo y atrapado dentro del caparazón de cristal se aseguraba su buena conducta a corto plazo, pero el demonio sabía que necesitaba mantener una atenta vigilancia. Para este fin, Kil'jaeden llamó a su guardia de demonios de élite, los vampíricos Señores del Terror, para controlar a Ner'zhul y asegurarse de que cumplía su terrible tarea. Tichondrius, el más poderoso y astuto de los Señores del Terror, se interesó ante el desafío; le fascinaba la gravedad de la plaga y el ilimitado potencial para el genocidio del rey Exánime.
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Re: Historia de World of Warcraft

Mensaje  Kärzas el Miér Jun 17, 2009 12:23 am

Corona de Hielo y el Trono Helado

Kil'jaeden envío al helado cascarón de Ner'zhul de vuelta al mundo de Azeroth. El cristal endurecido pasó como un rayo sobre el cielo nocturno y se estrelló en el yermo continente ártico de Rasganorte, enterrándose profundamente en el glaciar de Corona de Hielo. El cristal helado, retorcido y cubierto de cicatrices por su violento descenso, se parecía a un trono, y el vengativo espíritu de Ner'zhul pronto comenzó a agitarse en su interior.

Desde los confines del Trono Helado, Ner'zhul comenzó a extender su enorme conciencia y a tocar las mentes de los habitantes nativos de Rasganorte. Con escaso esfuerzo, esclavizó las mentes de muchas criaturas indígenas, incluyendo los trols de hielo y los fieros wendigo, y atrajo a sus malvados congéneres a su creciente sombra. Sus poderes psíquicos demostraron ser prácticamente ilimitados y los utilizó para crear a un pequeño ejército al que albergó dentro de los retorcidos laberintos de Corona de Hielo. Mientras dominaba sus crecientes facultades bajo la constante vigilancia de los señores del terror, descubrió un lejano asentamiento humano en la frontera con Dragonblight. Ner'zhul decidió, por un capricho, probar sus poderes en los desprevenidos humanos.

Lanzó una peste de los no-muertos, que se originó en las profundidades del Trono Helado, hacia el erial ártico. Controlando la plaga únicamente con su voluntad, la llevó directamente a la aldea humana. En tres días, todos los del asentamiento estaban muertos, pero poco tiempo después, los aldeanos muertos comenzaron a alzarse como cadáveres zombificados. Ner'zhul podía sentir sus espíritus individuales y pensamientos como si fueran los suyos. La rugiente cacofonía de su mente le hizo ser incluso más poderoso, como si los espíritus le proporcionaran un alimento que necesitaba desesperadamente. Descubrió que controlar las acciones de los zombis y obligarlos a hacer lo que quisiera era un juego de niños.

En los meses siguientes, siguió experimentando con su peste de los no-muertos subyugando a cada habitante humano de Rasganorte. Con su ejército de no-muertos creciendo cada día, sabía que el momento para su verdadera prueba se estaba acercando.
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Re: Historia de World of Warcraft

Mensaje  Kärzas el Miér Jun 17, 2009 12:25 am

La batalla de Grim Batol

Mientras tanto, en las tierras asoladas por la guerra del sur, los dispersos restos de la Horda luchaban por su propia supervivencia. Aunque Grom Grito Infernal y su clan Grito de Guerra lograron evitar la captura, Mortojo y su clan Foso Sangrante fueron atrapados y enviados a campos de internamiento en Lordaeron. A pesar de estos costosos alzamientos, los guardias de los campos pronto reestablecieron el control sobre sus brutales presos.

Sin embargo, y sin que la Alianza lo supiera, una gran fuerza de orcos todavía vagaba libre por los terrenos baldíos al norte de Khaz Modan. El clan Faucedraco, liderado por el infame brujo Nekros, estaba utilizando un antiguo artefacto conocido como el Alma Demoníaca para controlar a Alexstrasza, la Dragonqueen su vuelo. Con la Dragonqueen como su rehén, Nekros creó un ejército secreto en el interior de la fortaleza abandonada (algunos dicen que maldita) Martillo Salvaje de Grim Batol. Planeando liberar sus fuerzas y a los poderosos dragones rojos sobre la Alianza, Nekros espera reunir a la Horda y continuar su conquista de Azeroth. Pero su visión nunca se volvió real: un pequeño grupo de guerreros de la resistencia, liderados por el mago humano Rhonin, lograron destruir el Alma Demoníaca y liberar a la Dragonqueen del control de Nekros.

Llenos de furia, los dragones de Alexstrasza arrasaron Grim Batol hasta los cimientos e incineraron a la mayoría del clan Faucedraco. Los grandes planes de Nekros de reunificación se vinieron abajo mientras las tropas de la Alianza atrapaban a los orcos que habían sobrevivido y los arrojaban a los campos de internamiento. La derrota del clan Faucedraco señalaba el final de la Horda y el final de la furiosa sed de sangre orca.
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Re: Historia de World of Warcraft

Mensaje  Kärzas el Miér Jun 17, 2009 12:25 am

El letargo de los orcos

Pasaron meses, y más prisioneros orcos fueron capturados y enviados a los campos de internamiento. A medida que los campos comenzaban a llenarse, la Alianza se vio obligada a construir nuevos campos en las llanuras al sur de las Montañas de Alterac. Para mantener adecuadamente y suministrar al creciente número de campos, el rey Terenas creó un nuevo impuesto para las naciones de la Alianza. Este impuesto, junto a las crecientes tensiones políticas por disputas de frontera, creó un malestar general. Parecía como si el frágil pacto que había unido a las naciones humanas en su hora más oscura se pudiera romper en cualquier momento.

En mitad de este caos político, muchos de los guardias de los campos comenzaron a notar un cambio inquietante en sus prisioneros orcos. Los esfuerzos de éstos por escapar o incluso las peleas entre ellos se habían reducido mucho con el paso del tiempo. Los orcos se estaban volviendo letárgicos y distantes. Aunque era difícil de creer, los orcos, tenidos por la raza más agresiva que jamás se hubiera visto en Azeroth, habían perdido toda su voluntad de luchar. El extraño letargo confundió a los líderes de la Alianza y siguió cobrándose su precio en los orcos, que se debilitaban rápidamente.

Algunos creían que la causante del desconcertante letargo era una extraña enfermedad, que solo podían contraer los orcos. Pero el archimago Antonidas de Dalaran propuso una hipótesis diferente. Estudiando lo poco que pudo encontrar de la historia de los orcos, averiguó que éstos habían estado bajo la lacerante influencia de los poderes demoníacos durante generaciones. Supuso que los orcos ya habían sido corrompidos por estos poderes incluso antes de su primera invasión a Azeroth. Claramente, los demonios habían manchado la sangre de los orcos, y los brutos habían obtenido una fuerza, resistencia y agresividad antinaturalmente elevadas.

Antonidas teorizó que el letargo general de los orcos no era una enfermedad, sino una consecuencia del alejamiento racial de las brujerías que les habían convertido en esos guerreros temibles y sedientos de sangre. Aunque los síntomas eran claros, Antonidas no fue capaz de encontrar una cura para la condición actual de los orcos. Pero ante eso, muchos de sus camaradas magos y algunos notables líderes de la Alianza adujeron que encontrar una cura para los orcos podría ser algo muy imprudente. Pudiendo solo pensar en la misteriosa condición de los orcos, la conclusión de Antonidas fue que la cura debería ser una espiritual.
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Re: Historia de World of Warcraft

Mensaje  Kärzas el Miér Jun 17, 2009 12:26 am

La nueva Horda

El jefe de los guardianes de los campos de internamiento, Aedelas Lodonegro, vigilaba a los orcos prisioneros desde su fortaleza-prisión, Durnholde. Un orco en particular siempre había despertado su interés: el niño huérfano que había encontrado hacía casi dieciocho años. Lodonegro crió al joven como a un esclavo favorecido y lo llamó Thrall. Le enseñó táctica, filosofía y a combatir. Fue entrenado incluso como gladiador. Durante todo el tiempo, el alcaide corrupto quería moldear al orco en un arma.

A pesar de su dura educación, el joven Thrall se convirtió en un orco fuerte y de mente ágil, que en su corazón sabía que la vida de esclavo no era para él. Mientras crecía y maduraba, aprendió cosas sobre su pueblo, los orcos, a los que nunca había conocido: después de su derrota, habían enviado a la mayoría a campos de internamiento. Los rumores decían que Martillo Maldito, el líder orco, había escapado de Lordaeron y se estaba escondiendo. Solo un clan oculto operaba en secreto, intentando evitar los vigilantes ojos de la Alianza.

El inexperto pero lleno de recursos Thrall decidió escapar de la fortaleza de Lodonegro y buscar a otros de su raza. Durante sus viajes, visitó los campos de internamiento y descubrió que la antaño poderosa raza se había vuelto, extrañamente, letárgica y depresiva. Al no encontrar a los orgullosos guerreros que esperaba descubrir, Thrall partió para encontrar al último jefe orco que no había sido derrotado: Grom Grito Infernal.

Perseguido constantemente por los humanos, Grito Infernal conservaba sin duda alguna la imparable voluntad de luchar de la Horda. Ayudado solo por su propio clan Grito de Guerra, Grito Infernal seguía luchando una guerra oculta contra la opresión de su acosado pueblo. Por desgracia, Grito Infernal nunca pudo encontrar una forma de sacar de su estupor a los orcos capturados. El impresionable Thrall, inspirado por el idealismo de Grito Infernal, desarrolló una fuerte empatía por la Horda y sus tradiciones guerreras.

Buscando la verdad de sus propios orígenes, Thrall viajó al norte para encontrar al legendario clan Lobo Gélido. Aprendió que Gul'dan había exiliado a los Lobos Gélidos durante los primeros días de la Primera Guerra. También descubrió que él era el hijo y heredero del héroe orco Durotan, el verdadero jefe de los Lobo Gélido, asesinado en los bosques hacía veinte años.

Bajo la tutela del venerable chamán Drek'Thar, Thrall estudió la antigua cultura chamánica de su pueblo, que había caído en el olvido bajo el malvado gobierno de Gul'dan. Con el paso del tiempo, Thrall se convirtió en un poderoso chamán y tomó el puesto que le pertenecía por derecho: jefe de los exiliados Lobos Gélidos. Fortalecido por los propios elementos y empujado a descubrir su destino, Thrall se lanzó a liberar a los clanes cautivos y curar a su raza de la corrupción demoníaca.

Durante sus viajes, Thrall encontró al anciano Jefe de Guerra, Orgrim Martillo Maldito, que había estado viviendo como un ermitaño durante muchos años. Martillo Maldito, que había sido un gran amigo del padre de Thrall, decidió seguir al joven visionario orco para ayudarle a liberar a los clanes cautivos. Apoyado por muchos de los jefes veteranos, Thrall finalmente consiguió revitalizar a la Horda y darle a su pueblo una nueva identidad espiritual.

Para simbolizar el renacimiento de su pueblo, Thrall volvió a la fortaleza de Lodonegro de Durnholde y puso un final decisivo a los planes de su antiguo maestro asediando los campos de internamiento. Pero la victoria tuvo un precio: durante la liberación de un campo, Martillo Maldito cayó en la batalla.

Thrall recogió su legendario martillo de guerra y vistió su armadura de placas negra para convertirse en el nuevo jefe de guerra de la Horda. Durante los siguientes meses, la pequeña pero volátil Horda de Thrall echó abajo los campos de internamiento y bloqueó los mejores esfuerzos de la Alianza para contrarrestar sus astutas estrategias. Animado por su mejor amigo y mentor, Grom Grito Infernal, Thrall trabajó para asegurarse de que su pueblo jamás volviera a ser esclavizado.
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Re: Historia de World of Warcraft

Mensaje  Kärzas el Miér Jun 17, 2009 12:26 am

La guerra de la Araña

Mientras Thrall liberaba a sus congéneres en Lordaeron, Ner'zhul seguía construyendo su base de poder en Rasganorte. Se erigió una gran ciudadela sobre el Glaciar de Corona de Hielo y su personal eran las crecientes legiones de no-muertos. Pero mientras el rey Exánime extendía su influencia sobre la tierra, un imperio sombrío se alzaba contra su poder. El antiguo reino subterráneo de Azjol-Nerub, que había sido fundado por una raza de siniestras arañas humanoides, envío a su guardia de guerreros de élite para atacar Corona de Hielo y acabar con el loco sueño de dominación del rey Exánime. Para su frustración, Ner'zhul descubrió que los malvados nerubianos no solo eran inmunes a la peste, sino también a su dominación telepática.

Los señores de las arañas nerubianos dirigían grandes fuerzas y tenían una red subterránea que se extendía hasta casi la mitad de Rasganorte. Sus tácticas de atacar y correr contra las fortalezas del rey Exánime bloqueaban sus esfuerzos para acabar con ellos una vez tras otra. Finalmente, la guerra de Ner'zhul contra los nerubianos fue ganada por el desgaste. Con la ayuda de los siniestros Señores del Terror e innumerables guerreros no-muertos, el rey Exánime invadió Azjol-Nerub e hizo que sus templos subterráneos cayeran sobre la cabeza de sus señores.

Aunque los nerubianos eran inmunes a su peste, los crecientes poderes necrománticos de Ner'zhul le permitían volver a levantar los cadáveres de las arañas-guerreras y doblegarlas a su voluntad. Como testamento de su tenacidad y arrojo, Ner'zhul adoptó el típico estilo arquitectónico de los nerubianos para su propia fortaleza y estructuras. Pudiendo gobernar su reino sin oposición, el rey Exánime comenzó a prepararse para su verdadera misión en el mundo. Llegando hasta las tierras humanas con su enorme conciencia, el rey Exánime llamó a cualquier alma oscura que quisiera escucharlo...
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Re: Historia de World of Warcraft

Mensaje  Kärzas el Miér Jun 17, 2009 12:27 am

Kel'Thuzad y la formación de la Plaga

Un puñado de individuos poderosos repartidos por el mundo escucharon las llamadas mentales del rey Exánime para acudir a Rasganorte. El más notable de ellos era el archimago de Dalaran, Kel'Thuzad, que fue uno de los miembros importantes del Kirin Tor, el consejo que gobernaba Dalaran. Había sido considerado un inconformista durante años debido a su insistencia en estudiar las artes prohibidas de la necromancia. Decidido a aprender todo lo que pudiera del mundo mágico y sus sombrías maravillas, se sentía frustrado por los preceptos de sus compañeros, a los que veía como caducos y faltos de imaginación. Cuando escuchó las poderosas llamadas de Rasganorte, el archimago volcó toda su enorme voluntad en comunicarse con la voz misteriosa. Seguro de que el Kirin Tor era demasiado remilgado para hacerse con el poder y conocimiento inherente a las artes oscuras, decidió aprender todo lo que pudiera del inmensamente poderoso rey Exánime.

Dejando atrás su fortuna y prestigiosa posición política, Kel'Thuzad abandonó los preceptos del Kirin Tor y a Dalaran para siempre. Aguijoneado por la persistente voz del rey Exánime en su mente, vendió sus numerosas posesiones y escondió sus fortunas. Viajó solo durante muchas leguas, tanto por mar como por tierra, y finalmente llegó a las heladas costas de Rasganorte. Decidido a llegar a Corona de Hielo y ofrecerle sus servicios al rey Exánime, el archimago cruzó las asoladas y destrozadas ruinas de Azjol-Nerub. Kel'Thuzad vio de primera mano el alcance y ferocidad del poder de Ner'zhul. Comenzó a darse cuenta de que aliarse con el misterioso rey Exánime podía ser algo inteligente y potencialmente fructífero.

Después de largos meses de caminar por los duros eriales árticos, finalmente llegó al oscuro glaciar de Corona de Hielo. Se aproximó con valor a la ciudadela oscura de Ner'zhul y se sorprendió cuando los guardias no-muertos lo dejaron pasar como si le estuvieran esperando. Descendió a las profundidades de la tierra helada y encontró su camino al fondo del glaciar. Allí, en una caverna interminable de hielo y sombras, se postró ante el Trono Helado y ofreció su alma al oscuro señor de la muerte.

El rey Exánime estaba satisfecho con su último conscripto. Le prometió inmortalidad y gran poder a cambio de lealtad y obediencia. Ansioso de poder y sabiduría oscura, Kel'Thuzad aceptó su primera gran misión: ir al mundo de los hombres y fundar una nueva religión que adoraría al rey Exánime como un dios.

Para ayudar al archimago a completar su misión, Ner'zhul dejó su humanidad intacta. El anciano pero todavía carismático mago recibió la orden de usar sus poderes de ilusión y persuasión para llevar a las oprimidas y discriminadas masas de Lordaeron a un estado de confianza y fe. Entonces, una vez que tuviera su atención, les ofrecería una nueva visión de cómo debía ser la sociedad y una nueva figura a la que llamar su rey.

Kel'Thuzad volvió a Lordaeron disfrazado, y a lo largo de tres años, uso su fortuna e inteligencia para reunir una hermandad clandestina de hombres y mujeres que pensaban de forma parecida. La hermandad, a la que llamó Culto de los Malditos, prometía a sus acólitos igualdad social y vida eterna en Azeroth a cambio de su servicio y obediencia a Ner'zhul. A medida que pasaban los meses, Kel'Thuzad encontró muchos voluntarios ansiosos de unirse a su nuevo culto entre los agotados y explotados trabajadores de Lordaeron. Cumplir su objetivo fue sorprendentemente fácil: básicamente, cambiar la fe de la gente en la Luz Sagrada por fe en la sombra oscura de Ner'zhul. A medida que el Culto de los Malditos crecía en tamaño e influencia, Kel'Thuzad se iba asegurando de ocultar sus actos a las autoridades de Lordaeron.

Con el éxito de su sirviente en Lordaeron, el rey Exánime hizo los preparativos finales para su asalto a la civilización humana. Colocando sus energías de la peste en un número de artefactos portátiles, llamados calderas de la peste, Ner'zhul ordenó a Kel'Thuzad que las llevase a Lordaeron, donde las escondería en varias aldeas controladas por el culto. Las calderas, protegidas por fieles, actuarían como generadores de peste, enviándola hacia las desprevenidas tierras de cultivo y ciudades del norte de Lordaeron.

El plan del rey Exánime funcionó a la perfección. Muchas de las aldeas del norte de Lordaeron fueron contaminadas casi de inmediato. Al igual que en Rasganorte, los ciudadanos que contraían la peste morían y se alzaban como esclavos voluntarios del rey Exánime. Los fieles de Kel'Thuzad estaban ansiosos por morir y volver a levantarse al servicio de su señor oscuro. Se regocijaban con la idea de la inmortalidad mediante la no-muerte. A medida que la peste se extendía, más y más zombis salvajes aparecían en las tierras del norte. Kel'Thuzad contempló al creciente ejército del rey Exánime y lo llamó la Plaga, porque pronto marcharía contra las puertas de Lordaeron y borraría a la humanidad de la faz de la tierra.
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Re: Historia de World of Warcraft

Mensaje  Kärzas el Miér Jun 17, 2009 12:27 am

La Alianza se escinde

Sin ser conscientes de los cultos a la muerte que se estaban formando en sus tierras, los líderes de las naciones de la Alianza comenzaron a reñir y discutir por posesiones territoriales y la pérdida de influencia política. El rey Terenas de Lordaeron comenzó a sospechar que el frágil pacto que había creado durante su hora más oscura no duraría mucho más. Terenas había convencido a los líderes de la Alianza para que dieran más dinero y trabajadores para ayudar a reconstruir el reino sur de Ventormenta, que había sido destruido durante la ocupación orca de Azeroth. El aumento en los impuestos que tuvo como resultado esto, junto a los altos costes de mantener y hacer funcionar los campos de internamiento, llevó a muchos líderes, en particular a Genn Cringris de Gilneas, a creer que sus reinos estarían mejor separándose de la Alianza.

Para empeorar las cosas, los elfos nobles de Lunargenta retiraron bruscamente su lealtad a la Alianza, afirmando que el pésimo liderazgo de los humanos había producido la quema de sus bosques durante la Segunda Guerra. Terenas luchó contra su impaciencia y les recordó con calma a los elfos que no habría quedado nada de Quel'Thalas si no hubiera sido por los miles de valientes humanos que habían dado su vida por defenderla. A pesar de eso, los tercos elfos decidieron seguir su propio camino. Y con el abandono de los elfos, Gilneas y Stromgarde también se marcharon.

Aunque la Alianza se estaba partiendo en pedazos, el rey Terenas todavía tenía aliados con los que podía contar. Tanto el Almirante Valiente de Kul Tiras como el joven rey Varian Wrynn de Azeroth siguieron fieles a la Alianza. Además los magos del Kirin Tor, liderados por el archimago Antonidas, ofrecían un apoyo total al gobierno de Terenas. Pero quizá lo más tranquilizador de todo fue el juramento del poderoso rey enano Magni Barbabronce, que juró que los enanos de Forjaz siempre tendrían una deuda de honor con la Alianza por liberar a Khaz Modan del control de la Horda.
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Re: Historia de World of Warcraft

Mensaje  Kärzas el Miér Jun 17, 2009 12:30 am

Capítulo V: El retorno de la Legión Ardiente





La Plaga de Lordaeron
Warcraft 3: Reino del Caos


Después de prepararse durante muchos meses, Kel'Thuzad y su Culto de los Malditos finalmente asestó el primer golpe al desatar la peste de la no-muerte sobre Lordaeron. Uther y sus compañeros paladines investigaron las regiones infectadas con la esperanza de encontrar una forma de detener la peste. A pesar de sus esfuerzos, ésta siguió extendiéndose y amenazaba con destrozar a la Alianza.

A medida que las filas de los no-muertos arrasaban Lordaeron, el único hijo de Terenas, el príncipe Arthas, se alistó a la lucha contra la Plaga. Arthas consiguió matar a Kel'Thuzad, pero a pesar de eso, las filas de los no-muertos seguían creciendo con cada soldado que caía defendiendo su tierra. Frustrado y bloqueado por el aparentemente imparable ejército, Arthas daba pasos cada vez más radicales para derrotarlos. Finalmente, sus compañeros le advirtieron de que estaba perdiendo su humanidad.

El miedo y la decisión de Arthas resultaron ser su condena. Rastreó el origen de la peste hasta Rasganorte, donde pretendía acabar con la amenaza para siempre. Pero en cambio, cayó presa del tremendo poder del rey Exánime. Creyendo que eso salvaría a su pueblo, Arthas tomó la espada rúnica maldita, Frostmourne Aunque la espada le dio un poder inimaginable, también le robó el alma y lo transformó en el mayor de los Caballeros de la Muerte del rey Exánime. Con su alma dominada y su cordura destrozada, Arthas guió a la Plaga contra su propio reino. Al final, asesinó a su propio padre, el rey Terenas, y aplastó Lordaeron bajo el talón de hierro del rey Exánime.
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Re: Historia de World of Warcraft

Mensaje  Kärzas el Miér Jun 17, 2009 12:30 am

La Fuente del Sol: la caída de Quel'thalas

Aunque había derrotado a todos aquellos que veía como enemigos, Arthas todavía se veía acosado por el fantasma de Kel'Thuzad. El fantasma le dijo que necesitaba resucitarlo para la siguiente fase del plan del rey Exánime. Para hacerlo, Arthas debía llevar los restos de Kel'Thuzad a la mística Fuente del Sol, oculta en el interior del reino eterno de los elfos nobles de Quel'Thalas.

Arthas y su Plaga invadieron Quel'Thalas y asediaron las desmoronadas defensas de los elfos. Sylvanas Brisaveloz, la general especialista de Lunargenta, luchó con valor, pero Arthas erradicó al ejército de los elfos nobles y luchó hasta llegar a la Fuente del Sol. En un gesto cruel de su victoria, alzó el derrotado cuerpo de Sylvanas como un alma en pena, condenada a una no-muerte interminable al servicio del conquistador de Quel'Thalas.

Por último, Arthas sumergió los restos de Kel'Thuzad en las aguas sagradas de la Fuente del Sol. Aunque las poderosas aguas de la Eternidad se contaminaron por este acto, Kel'Thuzad renació como un exánime hechicero. Resucitado como un ser mucho más poderoso, Kel'Thuzad explicó la siguiente fase del plan del rey Exánime. Para cuando Arthas y su ejército de muertos volvieron al sur, no quedaba ni un elfo vivo en Quel'Thalas. La gloriosa tierra de los elfos nobles, que se había mantenido en pie durante más de nueve mil años, ya no existía.
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Re: Historia de World of Warcraft

Mensaje  Kärzas el Miér Jun 17, 2009 12:31 am

El retorno de Archimonde y el vuelo a Kalimdor

Una vez que Kel'Thuzad volvió a estar completo, Arthas llevó a la Plaga a Dalaran. Allí el exánime obtendría el poderoso libro de hechizos de Medivh y lo usaría para invocar a Archimonde de vuelta al mundo. Y a partir de ese momento, sería Archimonde el que comenzaría la invasión final de la Legión. Ni siquiera los magos del Kirin Tor pudieron evitar que las fuerzas de Arthas robaran el libro de Medivh y pronto Kel'Thuzad tuvo todo lo que necesitaba para realizar su hechizo. Después de diez mil años, el poderoso demonio Archimonde y su hueste emergieron de nuevo sobre el mundo de Azeroth. Pero Dalaran no era su destino final. Bajo las órdenes del propio Kil'jaeden, Archimonde y sus demonios siguieron a la Plaga de no-muerte a Kalimdor para destruir a Nordrassil, el Árbol del Mundo.

En mitad de este caos, un profeta solitario y misterioso apareció para guiar a las razas mortales. Este profeta resultó ser Medivh, el último guardián, que había vuelto milagrosamente del Más Allá para redimirse de sus pecados del pasado. Medivh le habló a la Horda y la Alianza de los peligros a los que se enfrentaban y las instó a unirse. Hartos de generaciones de odio, los orcos y los humanos nunca lo harían. Medivh se vio obligado a tratar con cada raza por separado, usando la profecía y los engaños para guiarlos al otro lado del mar, a la legendaria tierra de Kalimdor. Los orcos y los humanos pronto se encontraron con la oculta, desde hace mucho, civilización de los kaldorei.

Los orcos, liderados por Thrall, sufrieron una serie de contratiempos en su viaje por los Baldíos de Kalimdor. Aunque trabaron amistad con Cairne Pezuña de Sangre y sus poderosos guerreros tauren, muchos orcos comenzaron a sucumbir a la sed de sangre demoníaca que les había dominado durante años. El mejor teniente de Thrall, Grom Grito Infernal, llegó incluso a traicionar a la Horda para entregarse a sus instintos más básicos. Mientras Grito Infernal y sus leales guerreros Grito de Guerra acechaban por los bosques de Vallefresno, se toparon con las antiguas Centinelas elfas de la noche. Seguro de que los orcos habían vuelto a sus días bélicos, el semidiós Cenarius volvió para hacer retroceder a Grito Infernal y sus orcos. Pero éstos, dominados por un odio y una rabia sobrenaturales, lograron matar a Cenarius y corromper los antiguos bosques. Al final, Grito Infernal limpió su honor ayudando a Thrall a derrotar a Mannoroth, el señor demonio que había maldecido a los orcos con su sangre de odio y rabia. Con su muerte, la maldición sanguínea de los orcos llegó a su fin.

Mientras Medivh trabajaba para convencer a los orcos y a los humanos de la necesidad de una alianza, los elfos de la noche luchaban contra la Legión con sus propios métodos secretos. Tyrande Susurravientos, la inmortal suma sacerdotisa de las Centinelas elfas de la noche, luchó desesperadamente para evitar que los demonios y los no-muertos arrasasen los bosques de Vallefresno. Tyrande se dio cuenta de que necesitaba ayuda, así que ordenó despertar a los druidas elfos de la noche de su sueño de mil años. Llamando a su antiguo amor, Malfurion Tempestira, Tyrande consiguió fortalecer sus defensas y rechazar a la Legión. Con la ayuda de Malfurion, la propia naturaleza se alzó para acabar con la Legión y sus aliados de la Plaga.

Mientras buscaba a más druidas que hibernaban, Malfurion encontró el antiguo túmulo prisión en el que había encadenado a su hermano, Illidan. Convencida de que Illidan les ayudaría a luchar contra la Legión, Tyrande lo liberó. Aunque sí lo hizo durante un tiempo, eventualmente huyó para cumplir sus propios fines.

Los elfos de la noche se prepararon y lucharon contra la Legión Ardiente con una férrea determinación. La Legión nunca había cesado en su deseo de obtener el Pozo de la Eternidad, la fuente de la fuerza del Árbol del Mundo y el corazón del reino elfo de la noche. Si su plan para asaltar el Árbol tenía éxito, los demonios destrozarían el mundo en pedazos, literalmente.
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Re: Historia de World of Warcraft

Mensaje  Kärzas el Miér Jun 17, 2009 12:32 am

La batalla del Monte Hyjal

Bajo la supervisión de Medivh; Thrall y Jaina Valiente, la líder de las fuerzas humanas en Kalimdor, se dieron cuenta de que tenían que dejar de lado sus diferencias. De la misma forma, los elfos de la noche, liderados por Malfurion y Tyrande, aceptaron que debían unirse si esperaban poder defender el Árbol del Mundo. Unidos en su propósito, las razas de Azeroth trabajaron juntas para fortalecer las energías del Árbol del Mundo todo lo que pudieron. Fortalecido por la propia energía del mundo, Malfurion logró liberar toda la furia primaria de Nordrassil, destruyendo definitivamente a Archimonde y cortando el ancla de la Legión con el Pozo de la Eternidad. La batalla final sacudió al continente de Kalimdor hasta sus cimientos. Incapaz de absorber poder del propio Pozo, la Legión Ardiente se derrumbó ante el poder combinado de los ejércitos mortales.
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Re: Historia de World of Warcraft

Mensaje  Kärzas el Miér Jun 17, 2009 12:32 am

La ascensión del traidor
Warcraft 3X: El Trono Helado


Durante la invasión de la Legión a Vallefresno, Illidan fue liberado de su túmulo prisión después de diez mil años de cautiverio. Aunque intentó complacer a sus camaradas, pronto volvió a su verdadero yo y consumió las energías del poderoso artefacto de brujería conocido como la Calavera de Gul'dan. Al hacerlo, Illidan desarrolló características demoníacas y un enorme aumento de poder. También obtuvo algunos de los antiguos recuerdos de Gul'dan, especialmente los de la Tumba de Sargeras, la isla mazmorra que se rumoreaba contenía los restos del titán oscuro, Sargeras.

Lleno de poder y libre para vagar por el mundo una vez más, Illidan se lanzó a buscar su propio lugar en el gran plan universal. Sin embargo, Kil'jaeden se encontró con él y le hizo una oferta que no pudo rechazar. Kil'jaeden estaba furioso por la derrota de Archimonde en el Monte Hyjal, pero tenía mayores preocupaciones que la venganza. Sintiendo que su creación, el rey Exánime, se estaba volviendo demasiado poderosa como para controlarla, ordenó a Illidan que destruyera a Ner'zhul y pusiera fin a la Plaga no-muerta de una vez por todas. A cambio, Illidan recibiría un poder increíble y un verdadero lugar entre los restantes señores de la Legión Ardiente.

Éste aceptó y se dispuso de inmediato a destruir el Trono Helado, la cáscara de cristal de hielo en la que residía el espíritu del rey Exánime. Illidan sabía que necesitaría un artefacto poderoso para destruir el Trono Helado. Usando los conocimientos que había obtenido de los recuerdos de Gul'dan, Illidan decidió buscar la Tumba de Sargeras y reclamar los restos del titán oscuro. Reclamó algunos antiguos favores a altonatos y atrajo a los serpentinos naga de sus oscuras guaridas submarinas. Liderados por la astuta Lady Vashj, los naga ayudaron a Illidan a llegar a las Broken Isles, donde se rumoreaba que yacía la Tumba de Sargeras.

En cuanto Illidan se marchó con los naga, la alcaide Maiev Cantosombrío comenzó a buscarlo. Maiev había sido la carcelera de Illidan durante diez mil años y disfrutaba con la idea de volver a capturarlo. Sin embargo, Illidan fue más listo que Maiev y sus Guardias, y obtuvo el Ojo de Sargeras a pesar de sus esfuerzos. Con el poderoso Ojo en sus manos, Illidan viajó a la antigua ciudad de magos de Dalaran. Fortalecido por las líneas de poder ley de la ciudad, Illidan usó el Ojo para lanzar un destructivo hechizo contra la ciudadela del rey Exánime, Corona de Hielo, en el lejano Rasganorte. El ataque de Illidan destrozó las defensas del rey Exánime y resquebrajó el mismo techo del mundo. En el último momento, el hechizo de Illidan fue detenido cuando su hermano Malfurion y la sacerdotisa Tyrande llegaron para ayudar a Maiev.

Sabiendo que Kil'jaeden no estaría contento con su fracaso al destruir el Trono Helado, Illidan huyó a la baldía dimensión conocida como Terrallende: los últimos restos de Draenor, el antiguo mundo natal de los orcos. Allí planeaba eludir la ira de Kil'jaeden y preparar sus siguientes movimientos. Después de su éxito al detener a Illidan, Malfurion y Tyrande volvieron a su hogar en el bosque de Vallefresno para cuidar de su pueblo. Maiev, sin embargo, no abandonó tan fácilmente y siguió a Illidan hasta Terrallende, decidida a llevarlo ante la justicia.
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Re: Historia de World of Warcraft

Mensaje  Kärzas el Miér Jun 17, 2009 12:33 am

El levantamiento de los elfos de sangre

En esos momentos, la Plaga no-muerta había transformado a Lordaeron y Quel'Thalas en las tóxicas Tierras de la Peste. Quedaban pocas bolsas de fuerzas de resistencia Alianza. Uno de esos grupos, formado principalmente por elfos nobles, estaba liderado por el último de la dinastía Caminante del Sol: el príncipe Kael'thas. Kael, que era un gran mago, empezó a desconfiar de la Alianza que se derrumbaba. Los elfos nobles lloraron la pérdida de su hogar y decidieron hacerse llamar elfos de sangre en honor a su pueblo caído. A la vez que luchaban para mantener a la Plaga a raya, sufrían mucho por estar separados de la Fuente del Sol que los había fortalecido. Desesperado por encontrar una cura para la adicción racial a la magia de su pueblo, Kael hizo lo impensable: abrazó su ascendencia de altonato y se unió a Illidan y sus naga con la esperanza de encontrar una nueve fuente de poder mágico de la que alimentarse. El resto de los comandantes de la Alianza condenaron a los elfos de sangre por traidores y los expulsaron para siempre.

Sin ningún lugar al que ir, Kael y sus elfos de sangre siguieron a Lady Vashj a Terrallende para ayudarle a luchar contra la alcaide Maiev, que había vuelto a capturar a Illidan. Con las fuerzas combinadas de los naga y los elfos de sangre, consiguieron derrotar a Maiev y liberar a Illidan de su presa. Usando como base Terrallende, Illidan reunió a sus fuerzas para un segundo ataque contra el rey Exánime y su fortaleza de Corona de Hielo.
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Re: Historia de World of Warcraft

Mensaje  Kärzas el Miér Jun 17, 2009 12:33 am

Guerra civil en las Tierras de la Peste

Ner'zhul, el rey Exánime, sabía que su tiempo se acababa. Encarcelado dentro del Trono Helado, sospechaba que Kil'jaeden iba a enviar a sus agentes para destruirlo. El daño causado por el hechizo de Illidan había resquebrajado el Trono Helado, razón por la cual estaba perdiendo su poder diariamente. Desesperado por salvarse, llamó a su mayor sirviente mortal a su lado: el caballero de la muerte príncipe Arthas.

Aunque sus poderes habían disminuido por la debilidad del rey Exánime, Arthas se había visto envuelto en una guerra civil en Lordaeron. La mitad de sus fuerzas no-muertas, lideradas por la alma en pena Sylvanas Brisaveloz, habían dado un golpe de estado para controlar el imperio no-muerto. Arthas, llamado por el mismísimo rey Exánime, se vio obligado a dejar a la Plaga en manos de su teniente, Kel'Thuzad, mientras la guerra se extendía por las Tierras de la Peste.

Al final, Sylvanas y sus no-muertos rebeldes (conocidos como los Renegados) reclamaron la capital en ruinas de Lordaeron como suya. Construyendo su propio bastión bajo la ciudad en ruinas, los Renegados juraron derrotar a la Plaga y expulsar a Kel'Thuzad y sus esbirros.

Debilitado, pero decidido a salvar a su señor, Arthas llegó a Rasganorte para descubrir que los naga y los elfos de sangre de Illidan lo estaban esperando. Él y sus aliados nerubianos corrieron contra las fuerzas de Illidan para llegar al glaciar de Corona de Hielo y defender el Trono Helado.
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Re: Historia de World of Warcraft

Mensaje  Kärzas el Miér Jun 17, 2009 12:33 am

El Rey Exánime triunfa

A pesar de estar debilitado, Arthas superó a Illidan y llegó al Trono Helado primero. Usando su espada rúnica, Frostmourne, Arthas destrozó la prisión helada del rey Exánime, liberando así el peto y el yelmo encantados de Ner'zhul. Arthas se colocó el yelmo de poder inimaginable sobre su cabeza y se convirtió en el nuevo rey Exánime. Las almas de ambos se unieron en un único y poderoso ser, justo como Ner'zhul había planeado desde el principio. Illidan y sus tropas se vieron obligadas a huir de vuelta a Terrallende derrotadas, mientras que Arthas se convertía en una de las entidades más poderosas que el mundo había conocido.

En la actualidad, Arthas, el nuevo e inmortal rey Exánime, reside en Rasganorte; y se rumorea que está reconstruyendo la ciudadela de Corona de Hielo. Su teniente de confianza, Kel'Thuzad, dirige a la Plaga en las Tierras de la Peste. Sylvanas y su Renegados rebeldes solo tienen Claros de Tirisfal, una pequeña porción del reino arrasado por la guerra.
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Re: Historia de World of Warcraft

Mensaje  Kärzas el Miér Jun 17, 2009 12:34 am

Antiguas rencillas: la colonización de Kalimdor

Aunque la victoria era suya, las razas mortales se encontraron en un mundo destrozado por la guerra. La Plaga y la Legión Ardiente habían destruido todas las civilizaciones de Lordaeron y casi habían acabado el trabajo en Kalimdor. Había bosques que curar, odios que enterrar y hogares que levantar. La guerra había herido profundamente a cada una de las razas, pero se habían unido desinteresadamente en un intento de comenzar de nuevo, empezando por la incómoda tregua entre la Alianza y la Horda.

Thrall llevó a los orcos al continente de Kalimdor, donde fundó una nueva nación con la ayuda de sus aliados tauren. Llamando a la nueva tierra Durotar, en memoria del padre asesinado de Thrall, los orcos se asentaron para reconstruir su antaño gloriosa sociedad. Ahora que la maldición demoníaca había acabado, la Horda pasó de ser una bestia de guerra a convertirse en una coalición más disoluta, dedicada a la supervivencia y prosperidad en lugar de a la conquista. Ayudados por los nobles tauren y los astutos trols de la tribu Lanza Negra, Thrall y sus orcos miraron hacia una nueva era de paz en su propia tierra.

El resto de fuerzas Alianza bajo las órdenes de Jaina Valiente se asentaron en el sur de Kalimdor. En la cosa oriental del Marjal Revolcafango construyeron la pedregosa ciudad portuaria de Theramore. Allí, los humanos y sus aliados enanos trabajaron para sobrevivir en una tierra que siempre les sería hostil. Aunque los defensores de Durotar y Theramore mantuvieron la vacilante tregua, la frágil serenidad colonial no estaba destinada a durar.

La paz entre los orcos y los humanos se desquebrajó ante la llegada de una enorme flota Alianza a Kalimdor. La poderosa flota, bajo el mando del gran almirante Daelin Valiente (el padre de Jaina), había abandonado Lordaeron antes de que Arthas destruyera el reino. Después de navegar durante muchos y crueles meses, el almirante Valiente buscaba a cualquier supervivientes de la Alianza que pudiera encontrar.

La armada de Valiente representaba una grave amenaza a la estabilidad de la región. Como famoso héroe de la Segunda Guerra que era, el padre de Jaina fue un decidido enemigo de la Horda y estaba decidido a destruir Durotar antes de que los orcos pusieran el pie en el suelo.

El gran almirante obligó a Jaina a tomar una terrible decisión: ayudarlo a luchar contra los orcos y traicionar a sus nuevos aliados, o luchar contra su propio padre para mantener la frágil paz que la Alianza y la Horda habían obtenido al fin. Después de meditarlo mucho, Jaina escogió la última opción y ayudó a Thrall a derrotar a su enloquecido padre. Por desgracia, el almirante Valiente murió en combate antes de que Jaina pudiera reconciliarse con él o demostrarle que los orcos ya no eran monstruos sedientos de sangre. Por su lealtad, los orcos permitieron a las fuerzas de Jaina volver sin problemas a Theramore.
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